Portugal

Portugal, tierra de oportunidades

Portugal, al igual que España, sufrió un duro revés en 2009 durante la Gran Recesión, aunque desde entonces el país se ha reinventado y se ha vuelto a poner en marcha. Es claramente más que un destino turístico de moda, con una estupenda gastronomía, meteorología, selección de playas y atractivo arquitectónico. El turismo experimentó un gran auge hasta el comienzo de la pandemia. Este año, sin embargo, va a ser duro, dada la importancia del turismo y de las industrias relacionadas (sectores de cátering, alojamiento, transporte y ocio).

Lisboa y Oporto son ciudades internacionales, con culturas ricas y diversas. Aun así, sigue dando la sensación de que la zona es un tesoro oculto: historia, arte, música, etc., son cada vez más visibles, con algunos aspectos muy marcados que diferencian Portugal de otros países europeos.

En general, se tiene una buena percepción de Portugal en relación con factores estructurales clave, tales como la calidad de vida y la estabilidad social. Los activos inmuebles, la infraestructura y la fuerza laboral local son atractivos para inversores de todo el mundo (principalmente de Brasil, China, Angola, Estados Unidos, Reino Unido y del norte de Europa, especialmente Francia).

El atractivo sigue siendo importante en la nueva normalidad y una vez dejemos atrás la pesadilla de la pandemia y, por tanto, siga siendo un destino preferente para la IDE.

El gobierno portugués apoya las industrias de alta tecnología e innovación, desarrollando habilidades y educación y reduciendo la tributación.

El desarrollo del sector TIC en los últimos 5 años ha sido prometedor, potenciado por una importante remesa de talento. Una considerable bolsa de talento cualificado con fuertes habilidades tecnológicas puede ser también una solución en remoto para vacantes difíciles de cubrir en empresas de Europa Occidental que necesiten habilidades TIC.

De forma muy similar a España, Portugal se posiciona cada vez más como un destino para visitar, pero también en el que vivir, estudiar e invertir, y se espera que esto aumente en vista de la llegada graduar de trabajadores en remoto extranjeros (especialmente de la UE) que se establecen definitivamente en Portugal.

Por tanto, los sectores inmobiliario y de la construcción son el auténtico motor de la economía portuguesa, impulsados por un gran número de residentes con visado de oro en busca de beneficios fiscales, y por una afluencia turística aún más grande.

El programa del Visado de Oro y el régimen tributario especial para residentes no habituales, por ejemplo, han supuesto muchas nuevas entradas en el país, y han alentado el incremento de la demanda de nuevas viviendas.

Al fin y al cabo, el mercado inmobiliario sigue siendo más asequible en comparación con otros países europeos occidentales como Reino Unido, Francia, Países Bajos, etc.; puede encontrar una mejor relación calidad-precio, a pesar de que Lisboa se está poniendo rápidamente a la altura de otras ciudades europeas como Bruselas o Berlín, aunque sigue siendo considerablemente más barata que Londres, París o Ámsterdam y, presumiblemente, una de las ciudades más atractivas para vivir.

Lisboa es hoy en día uno de los mejores lugares para constituir una nueva empresa, y su ecosistema de startups está creciendo a un ritmo mayor que la media europea. Un importante número de empresas extranjeras emplean Portugal como una forma más asequible y conveniente para construir sus plataformas digitales, y, cada vez más, también establecen sus centros tecnológicos en el país (con precios de desarrollo muy competitivos en comparación con Reino Unido, el Benelux, Alemania, etc.).

Según una encuesta realizada por PwC y el Urban Land Institute a 885 profesionales e inversores inmobiliarios y publicada en su informe Tendencias Emergentes, el capital portugués pasó a ocupar el primer puesto del ranking en 2019, estando undécimo el año anterior.